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sábado, 20 de agosto de 2011

All Inclusive Chronicles. Episode II: Caribe Vice (balconing)


03:23h A.M. – HABITACIÓN 207, 2º PISO (HOTEL CARIBE)

¡Buuuf!, menudo subidón llevo. Los putos plastas de las habitaciones de al lado me están cortando el rollo. ¡Que os follen! Ja,ja,ja no lo van a conseguir, no me lo cortarán. Mis colegas también me dicen que me calle, vaya maricones de miera, que les follen también ¡que os follen! He cerrado la puerta y no pienso abrirles.
¡Me suda los huevos que tengáis niños!
No recuerdo muy bien como he regresado al hotel. Las pastillas que compramos al barman de aquel apestoso pub me han provocado un subidón de la ostia. Voy a salir al balcón a que me de el aire. ¡¡¡Aaaaah!!! Aire fresco. Estoy que ardo.
¡Que os jodan putos bastardos!
Que pesados son, no se callan.
¡La poli me va a tocar los huevos! No me asustan. Me están cortando el rollo. Me voy a ir de fiesta otra vez. Mierda, la escalera antiincendios está cerrada. Creo que el balcón no está tan alto. Voy a tirar la silla para comprobarlo. Joder, no veo muy bien pero no me ha parecido muy alto. ¡Vamos! Cojo un poco de carrerilla y ¡alehop!...
¡Joder, si esta alto! ¡No me puedo agarrar!
¡¡Aaaaaaah!!

¡Mierda, que dolor! Mejor me levanto y le llevo la silla al tío de la recepción. ¡Joder, como cuele! Me siento un poco mareado… me cuesta caminar recto, ¿porqué hay tantas escaleras para llegar a la recepción? ¿Qué me está diciendo el recepcionista? No me entero… mierda, me he caído… no puedo levantarme…
Abro los ojos, dos policías me están mirando, cierro los ojos…
Abro los ojos, oigo ruido… todo vibra, el ruido es una sirena…cierro los ojos…
Abro los ojos… una chica con un uniforme blanco me dice que ya me puedo ir…

Espero un rato. Otro rato más… no se cuánto. Me incorporo, ¡Joder! Me duele tengo una pierna escayolada, ¡Mierda! Me va a joder la fiesta.
Me levanto y me voy, paso de quitarme el pijama del hospital, me lo quedo, no me vendrá mal algo limpio, todavía me quedan muchos días de fiesta.

Basado en hechos reales. 


sábado, 23 de julio de 2011

All Inclusive Chronicles. Episode I: SKY-Man John.



DIA 1
Después de un largo viaje en tren, taxi, avión y autobús, finalmente John, su mujer y sus hijos habían llegado a su destino. Un hotelito en una tranquila urbanización rodeada de mar con sus respectivas playas de aguas cristalinas.
Al llegar a dicho hotel, junto a medio centenar de familias, debían aguardar su turno en una larga cola para hacer el check-in y conseguir la llave de la habitación. Al ver la cola, John le dio los documentos a su mujer y se acercó al bar del complejo que estaba a pocos metros de la recepción. Por supuesto no iba a pedir nada, ya que había pagado por un todo incluido y hasta no tener la preciada pulsera no comenzaría la ardua tarea de engullir el mayor número de cervezas en tiempo récord.
Se llevó una grata sorpresa al descubrir que en la televisión tenían puesto El Canal, tenían puesto el SKY. Estaban retransmitiendo un partido de fútbol de la selección alemana sub-21 contra un equipo de un país asiático el cual desconocía de su existencia. Le sonaba de algo ya que creía haber escuchado el nombre de aquella selección oriental.
Se sentó en una butaca y hasta que no lo llamó su mujer no se movió de allí. Pero la llamada era importante, iban a darles las pulseras, las pulseras del poder.  Del poder pedir todo lo que quisiera.
Aquella tarde su mujer y sus hijos irían a un mercadillo hippie que hacían todos los miércoles. Él no iría, no se le había perdido nada en aquel sitio lleno de peludos, se quedaría para ver las noticias del SKY-Sports, más tarde vería el partido de cricket y el resumen de los partidos amistosos de preparación para el mundial de fútbol sub-21.

DIA 2
Cuando John se despertó, tenía un ligero dolor de cabeza. Había bebido demasiada cerveza la noche anterior. Su mujer y sus hijos ya se habían levantado y se habían ido a la piscina del hotel. Bajó corriendo a desayunar antes de que le cerraran el restaurante. Un cuantioso desayuno provisto de judías con tomate, huevos fritos, beicon y salchichas, entre otros alimentos energéticos, le trasladó el dolor de cabeza a la barriga. Así podía seguir bebiendo.
Después de haber pasado por el bar y haber cogido sus dos cervezas se fue a la piscina junto a su familia. Le habían guardado una cómoda hamaca en la que poder tomar el sol. Por el camino ya se había bebido una de las cañas y a los cinco minutos la segunda. Después de estar diez minutos tumbado en la tumbona, sin cerveza, el calor del sol quemándole la piel y el escándalo de los niños en la piscina lo estresaron. Así que fue al bar, cogió otras dos cervezas y se sentó delante del televisor. Echaban un resumen de los partidos de la NBA. De allí sólo se movería cada diez minutos para ir a por más rubia, y a la hora de comer, la cual no pensaba perderse.

DIA 3
Aquella mañana consiguió permanecer una larga hora tumbado en la hamaca. Debía coger algo de color para poder fardar delante de los compañeros del trabajo. Eso sí, su mujer se encargó de administrarle la cantidad necesaria de cerveza para no deshidratarse (o tal vez todo lo contrario). Luego volvió a su butaca birras en mano. Llegaba el fin de semana, la premie estaba por empezar y los programas de fútbol eran frecuentes.

DIA 4
Aquel día jugaba su Manchester. El mismo que llevaba tatuado en el pecho.
Su primer partido de pretemporada lo ganó a un equipo de la segunda división escocesa. Nada más y nada menos que 5 a 0. ¡Genial! Gritó en cada gol, los saboreó, los disfrutó, le llenaron el alma.
Por la mañana su mujer y sus hijos se habían ido a ver otro caro mercadillo, encima en taxi. No le hacía ni pizca de gracia que gastaran dinero, en el hotel tenían todo lo necesario. Pero bueno, si se iban mejor, así no le molestarían y podría estar tranquilo disfrutando de su gran amor.

DIA 5
Un día feliz. El Chelsea había empatado su partido contra un equipo recién ascendido a la primera división francesa. Perfecto.
Su piel empezaba a caérsele, la hora en el sol, dos días a tras, había sido perjudicial, a parte de una pérdida de tiempo; había aprendido la lección.

DIA 6
El resumen de todos los partidos de fútbol de los equipos de primera y segunda división de la premie, golf y rallies; día completo.

DIA 7
John bebió todo lo que pudo y más. Por la madrugada volvían a su frío y desprovisto de canal de pago hogar. También vio el boxeo, aunque fuese en diferido.

DIA 8 (ya en casa)
Al llegar al taller en donde trabajaba, un compañero le hizo la pregunta que John temía, le echó en cara lo blanco que estaba habiendo estado siete días en un lugar con tanto sol. Le respondió que había estado en la sombra. Y cuando le preguntaron por las paradisíacas calas se acordó de la victoria de su Manchester, del cricket, del buen juego de Tiger Woods, del básquet y de la cerveza, sintió una erección y contestó: LAS MEJORES VACACIONES DE MI VIDA.

Basado en hechos reales. 


jueves, 14 de octubre de 2010

All Inclusive Day

Unas negras nubes amenazaban al Sol. Era un mal augurio y eso presagiaba una dura y cruenta batalla. Aquel día las criaturas no tendrían piedad alguna.
            Mientras los guerreros comprobaban la maquinaria y preparaban la munición, alguna criatura solitaria se atrevió a acercarse a la barricada* pero fue fácilmente repelida.
            Una mórbida calma se respiraba precediendo a la tormenta que estaba por empezar. Los guerreros se acordaron de sus seres queridos y los creyentes rezaron a sus dioses. Sin poder hacer nada para evitarlo el reloj marcó las 11:00 A.M. y  todo comenzó. Todos los oscuros seres miraron en la misma dirección.
            Aparecieron las primeras oleadas de criaturas. Al principio atacaban en grupos reducidos que poco a poco iban creciendo. Estaban dispuestas a engullir todo lo engullible que encontraran a su paso. Los guerreros aguantaban bien, ya que iban apareciendo de manera escalonada. Pero entonces algo terriblemente trascendental sucedió. Una solitaria gota de agua se dejó caer de las nubes yendo a estrellarse en la afeitada cabeza de una enorme criatura. Eso le despertó su más maléfico instinto devorador y corrió inducida por un trance hacia la barricada en donde los guerreros se defendían como podían. Más gotas del cielo cayeron y la catástrofe fue inminente. Una avalancha de criaturas corrió en estampida hacia la barricada, todas con la misma idea en mente, todos dispuestos a lo que fuera por conseguirlo.

-         One coffee, one tea – gruñó una de las criaturas.

Los guerreros disparaban y disparaban pero las huestes de criaturas eran interminables porque después de engullir una dosis los seres volvían con desesperación a la cola, nada ni nadie podía detenerlos.

-         ¡Maldición, se ha acabado el barril! – gritó uno de los guerreros.

Eso significaba que uno de los combatientes debía abandonar a sus compañeros en el frente durante unos minutos, minutos crueles y duros, ya que un efectivo menos en las filas suponía más aglomeración de bestias tras la barricada. Pero siguieron aguantando, y cuando las fuerzas empezaban a desfallecer, el ausentado guerrero, después de haber cambiado el cartucho, regresó.
            La mañana transcurrió y las nubes y el chispeo no cesaban.

-         ¡Two coffees!
-         ¡One milky coffe, one tea!

Las criaturas con sus intimidatorias pinturas de guerra, (bulldogs, piolines, escudos de fútbol o patrióticas banderas de colores rojo, azul y blanco) seguían atacando despiadadamente. Un guerrero se descuidó y bajó la guardia y una de las criaturas mordió:
-         ¡Two vodkas and two cokes!                                                                                   
-         Sorry – contestó el desdichado guerrero – It´s only two drinks per person.

Eso encolerizó a la bestia.

-         ¡The cokes are not drinks, the cokes are for the childrens! – escupió el aterrador ser.

El heroico combatiente sufrió graves heridas psicológicas, pero no tuvo mas remedio que sobreponerse, si no lo hacía, su vida podía correr peligro.

Un solitario rayo de sol asomó de entre las nubes y algunas criaturas se sintieron algo aliviadas, eso provocaba que los monstruos se tomaran algo más de tiempo antes de volver a la cola infernal. Algo fundamental para que los combatientes aguantaran hasta el final del día.

Después de las biscues, exactamente a las 17:00, llegó la hora de las burgers & chips. Ahora las criaturas tenían más material para devorar y saciar sus ansias. A su paso dejaban un paisaje completamente desolador, repleto de manchas de sangre**.

Las horas transcurrieron sin tregua. A últimas horas de la tarde se abrió otra sección en donde otro batallón de combatientes estaba preparado. Allí las criaturas podían devorar y devorar, eso provocaba una ligera tregua a nuestros agotados guerreros, así pudiendo rearmarse y recuperar fuerzas.

Las tinieblas se cernieron y la noche llegó, las traicioneras criaturas volvieron a la carga sin haber saciado aún sus ansias. Aquel momento de la batalla fue duro y encarnizado. Sobre las 22:40, aproximadamente un gran ejército de monstruos se congregó para atacar al unísono. Otro guerrero fue herido de gravedad cuando uno le ladró:
-         ¡Two gintonics, two pints!
-         ¡Two drins, It´s only two drinnks! – se repitió otra vez la escena.
                                                                                                                                                                               
Los hombres aguantaban como podían, esa era la última oleada. A las 22:58 uno decidió salir para activar el escudo protector.
-         Suerte – le deseó uno de sus compañeros.
Y cuando sus débiles y agotados cuerpos estaban a punto de desfallecer el reloj marcó la gloriosa hora, las 11:00 P.M.

Después de doce agónicas horas, al fin los guerreros pudieron respirar profundamente. Aquel día no habían sufrido bajas físicas pero las secuelas psicológicas habían sido cuantiosas. Y lo cierto era que la guerra no había terminado y al día siguiente las fétidas criaturas volverían, y solo Dios sabía si sobrevivirían.

FIN

* La barra del bar.
** Ketchup.

Basado en hechos reales.